Hola a todos. Hoy quiero hablar de algo que tiene muy confundida a la gran mayoría de la gente que no está muy puesta en la fotografía o que acaba de empezar: Los megapíxeles.
RESOLUCION
Primero vamos a entender qué es la resolución de la imágen en fotografía. Pues la resolución de una imagen es la cantidad de píxeles que componen esa imagen. Es decir, a más megapíxeles, más resolución pero ¡OJO! eso no significa más calidad.
El megapíxel, es un mito al que los fabricantes han recurrido cada vez más
en los últimos años para vender millones de cámaras bajo la lógica de
que con más megapíxeles se obtienen fotos de mejor calidad. Un error con mayúsculas. Todos hemos visto imágenes dudosas
de cámaras de muchos megapíxeles y sabemos que después de un punto, los
megapíxeles no importan para la mayoría de la gente – una cámara
compacta de 16 MP nunca va a ser tan buena como una cámara réflex
digital de 12 MP en formato de fotograma completo.
SENSOR
El sensor es la parte más importante de la cámara fotográfica
digital. Gracias al sensor de imágenes, se puede tomar fotos y
visualizarlas.
En la actualidad, existen dos tipos de sensores, el CCD y el CMOS.
Este último es el más usado en las cámaras réflex, mientras que el
sensor CCD se encuentra más en las cámaras compactas.
Y yendo al grano, el támaño del sensor incide directamente sobre la calidad de la foto en el sentido en que cuanto más grande sea el sensor, más sensibilidad tendrá y menos ruido tendrá la imágen resultante. Con lo cual, uno de los factores que incidirá en la calidad de nuestras fotos, aparte de la calidad de los objetivos, es el tamaño del sensor. Aquí se cumple el dicho de "Burro grande..." jejeje.
Nada tiene que ver el sensor de 10 megapixels de una cámara compacta,
cuyo tamaño es bien pequeño, con el tamaño de un sensor de 10 megapixels
de una cámara DSLR profesional.
Y si no, probar a ver una foto hecha con la cámara de un teléfono de esos que anuncian con 41 megapíxeles y la misma foto hecah con una cámara réflex de 12 megapíxeles por ejemplo. Saldreis de duda enseguida ya que la foto realizada con la réflex tendrá muchísima más calidad que la tomada por la cámara del teléfono.
Entonces, en los sensores ¿importa el tamaño?. La respueste es Sí. Importa y mucho. Cuando se vaya a comprar una cámara de fotos digital ya sea réflex o
compacta casi lo primero que hay que observar es el tamaño del sensor. Él
determinará la calidad de la cámara y por consiguiente la de las fotos.
Para no liarte con terminología y explicaciones abstractas, te dejo a
continuación la lista de los tamaños de sensores más comunes. Están
ordenados del de mayor al de menor tamaño. La regla que quiero que
recuerdes para siempre es fácil: cuanto más grande sea el tamaño del sensor, mejor.
Sensor Full Frame, conocido también como sensor 35mm. Dimensiones: 36x24mm (Cámaras réflex profesionales)
Sensor APS-H. Dimensiones: 28,7x19mm
Sensor APS-C (usado en las Nikon, Pentax y Sony). Dimensiones: 23,6×15,7mm
Sensor APS-C (usado en las Canon). Dimensiones: 22,2×14,8mm
Sensor Foveon (usado en las cámaras Sigma). Dimensiones: 20,7×13,8mm
Sensor Micro Cuatro Tercios. Dimensiones: 17,3x13mm
[… otros sensores más pequeños…]
La regla que quiero que
recuerdes para siempre es fácil: cuanto más grande sea el tamaño del sensor, mejor.
Buenas tardes a todos. El post de hoy va dedicado a una técnica que, aun siendo muy muy antigua, sigue estando entre nosotros incluso con más protagonismo que nunca. Estoy hablando del Blanco y Negro.
Son varias las personas que me han preguntado si pondría un post hablando del Blanco y negro. Pues hoy me he decidido a hacerlo.
La fotografía en blanco y negro es muy atractiva. No
cabe duda, con la facilidad que nos permite la tecnología digital
podemos decidir con un click si una foto la queremos a color o en blanco
y negro y vemos los resultados al instante. Esto es un gran avance. Y,
precisamente, por esta facilidad a veces perdemos la perspectiva.
Es decir ¿por qué no hemos decidido antes de realizar una foto si la íbamos a querer a color o en blanco y negro? Esta decisión condiciona mucho los resultados
así que ¿por qué dejarla para el final, en el postprocesado? Por ello,
vamos repasar consejos técnicos y cómo sacarle partido a nuestra
creatividad que nos ayudarán a conseguir mejores resultados en blanco y negro.
La decisión de tener o no una fotografía en blanco y negro no debe dejarse al final
Antes
de nada, y como indicaba al inicio, la decisión de tener o no una
fotografía en blanco y negro no debe dejarse al final, es algo que debemos tener en cuenta antes de disparar. Así, trataremos el tema que vayamos a capturar y cómo realizarlo de una forma concreta en busca de un resultado adecuado para el blanco y negro.
Para ello nos ayuda mucho nuestra cámara digital, ya que casi todos los modelos ofrecen la posibilidad de realizar las imágenes monocromáticas
y, más importante, poder visualizar en nuestra pantalla o en el visor
(si es electrónico) el mundo en escala de grises (o eso, o apostar por
una carísima Leica M Monochrome).
Esto nos resulta muy útil a la hora de la captura de nuestras
fotografías. Podemos obviar las distracciones que los colores nos
ofrecen a la hora de componer y así conseguimos encuadrar y centrarnos en el contraste, los fondos y las texturas que queremos destacar.
Disparar en RAW, disparar en RAW, disparar en RAW…
Lo hemos escuchado y leído cientos de veces. Hay que disparar en RAW,
el negativo digital que obtiene toda la información que es capaz de
captar el sensor de nuestra cámara digital. Y esto, cuando se trata de
fotografía en blanco y negro, es aún más importante. Porque así evitamos
que la cámara realice su “particular” interpretación de la captura en
blanco y negro (si activamos el modo correspondiente) en un archivo JPEG
que no podemos volver a procesar a nuestro gusto. Con el archivo RAW tenemos toda la información a color,
con mayor profundidad (16 bits) y con el software correspondiente
convertiremos a blanco y negro según nuestro criterio, gusto y total
control.
Así que, cuando activemos el modo blanco y negro, muy útil para
previsualizar el resultado, no nos olvidemos de activar también el modo
RAW (además del JPEG monocromático que nos procesará la cámara y que nos
será útil para previsualizar el resultado), para así tener el mejor
archivo posible para luego procesarlo. Además, un último motivo: el JPEG
está más limitado en las imágenes con mucho contraste, ya que las
transiciones entre las altas luces y las sombras son más bruscas, además
de su limitación a la hora de reproducir las zonas más expuestas.
Olvida las distracciones y refuerza la iluminación y la composición
Fotografiar en monocromo nos será muy
útil para mejorar la composición, enfocarnos en el motivo principal y
cuidar mucho los fondos y, sobre todo, la iluminación
Una de las ventajas que nos ofrece el blanco y negro es que restamos todas las distracciones
que el color tiene a la hora de componer y elegir la iluminación. De
hecho, como ejercicio técnico, fotografiar en duotono nos será muy útil
para mejorar la composición, enfocarnos en el motivo principal y cuidar
mucho los fondos y, sobre todo, la iluminación. Ya no tenemos diferentes
tipos de temperaturas de luz en una escena, todo se simplifica y es más
fácil enfocarse en lo más importante.
Además, nos ayuda a detectar con más claridad la dirección de la luz,
así como la cantidad de luces y sombras. Algo esencial a la hora de
jugar con el encuadre y la composición más adecuada.
Con el blanco y negro simplificamos y, por tanto, también es muy útil para potenciar la expresión. Enfatizar la atmósfera de un paisaje o la mirada en un retrato
resulta más sencillo con el blanco y negro y es algo que podemos
aprovechar para reforzar y así los resultados serán mucho más personales
y con gran potencia visual.
Sólo con el contraste podemos lograr que una imagen sea melancólica,
inquietante, misteriosa o incluso surrealista. Así que aprovechemos para
expresarnos en función del tema, motivo y lo que queramos transmitir
con la facilidad que nos otorga el blanco y negro.
El conocido como espacio negativo no es otra cosa que la zona de un encuadre que no contiene nada relevante,
a menudo un fondo uniforme que sirve para reforzar el elemento
principal. Esto, en blanco y negro, es aún más fácil de resaltar y
debemos aprovecharlo. Reforzando el espacio negativo en una imagen
monocromática conseguimos eliminar distracciones, potenciar el motivo o
sujeto principal y darle mayor profundidad a la imagen.
El ruido digital: que no te obsesione ni te limite
Una de las grandes obsesiones en la fotografía digital es el ruido
que ofrecen cuando se dispara en altas sensibilidades o cuando se
subexponen imágenes o zonas del encuadre. Esto en, blanco y negro,
también ocurre como es lógico y, hasta cierto, punto suele quedar más
acentuado. Pero con todo, si la imagen está bien expuesta y acentuamos
bien los contrastes entonces el ruido digital se tolera mucho mejor, así
que podemos aprovecharlo en nuestro beneficio.
El ruido puede ser un aliado y no temamos utilizar altas sensibilidades
Esto es porque se asemeja más al grano de la película
y, por tanto, no siempre es algo negativo, ya que puede aportar
atmósfera e interés, algo importante más allá de la limitación de
nitidez o del rango dinámico. El ruido puede ser un aliado
y no temamos utilizar altas sensibilidades (mucho mejor tener una foto
con ruido que no tenerla) y, además, resulta mucho más fácil tratar ese
ruido en el postprocesado utilizando el software correspondiente.
Es muy básico y conocido que el blanco y negro en fotografía nos ayuda a reflejar mejor las formas. Líneas, patrones, geometría… resultan muy atractivas en blanco y negro
y, por tanto, son un recurso que debemos aprovechar al máximo. Además,
es necesario reforzar bien las formas para no caer en la abstracción (a
no ser que lo busquemos deliberadamente) y nos obliga a componer mejor
que en color para guiar la mirada del espectador hacia el motivo o
motivos principales del encuadre.
Uno de los temas que mejor se reflejan en la fotografía de blanco y negro son sin duda las formas. Las líneas, fotografías con patrones
que llevan a puntos de fuga, simetrías e imágenes geométricas, etc… son
un gran reclamo para este tipo de instantáneas. La falta de color hace
introducirse mucho más a través de las guias y caminos que se forman,
seduciendo así más la mente de quienes las observan. Gracias a los
fuertes contrastes y al buen uso de la luz se puede conseguir que la
mirada del espectador fije un camino a seguir.
Del mismo modo ocurre con las texturas,
que no son fáciles de apreciar en color y que, en blanco y negro, al
simplificarlas se consiguen potenciar. Debemos cuidar bien la luz en
cuanto a su dirección para lograr unas texturas apropiadas y también en
intensidad para aumentarlas.
Retratos en blanco y negro, un clásico que siempre funciona
Un buen retrato en blanco y negro consigue subrayar la esencia de la mirada, de la persona retratada
De
entre todos los género, el retrato, además de ser un clásico, es de los
más frecuentes en fotografía de blanco y negro. Incluso hoy día, con la
facilidad y matices que nos ofrece la fotografía a color, un buen
retrato consigue mejorar en blanco y negro. Porque consigue subrayar la
esencia de la mirada, de la persona retratada. De nuevo, evitamos las
distracciones del color, para conseguir retratos más profundos (como los de Lee Jeffries), sinceros y donde la iluminación y la mirada son los elementos claves.
Para lograr buenos resultados en retratos en blanco y negro solo hay que seguir el sentido común y la experiencia: cuidar los fondos
para reforzar el contraste, utilizar un valor ISO lo más bajo posible,
evita las luces fuertes (a no ser que deliberadamente busquemos ese
efecto) y concentrarse en las luces y las sombras y cómo afectan a los rasgos del rostro y la mirada.
Resumiré unos breves pasos para conseguir un buen ByN que yo uso (sin considerarme ni mucho menos un experto, todo lo contrario) y que me da resultados medianamente decentes.
Para empezar yo SIEMPRE disparo en color. De esta manera consigo más información en los tonos de color y me da mucha más libertad y calidad a la hora de convertir la foto a ByN.
Algo que no he dicho, yo edito las fotos en Lightroom, para mí el mejor programa a la hora de revelar archivos RAW y con el que me facilita la labor de copiar y pegar ajustes entre fotos similares y a la hora de exportarlas. Me ahorra mucho tiempo y se trabaja fenomenal con él. Os dejo una captura de pantalla del programa:
Lo primero que hago es desaturar la foto, (Le doy al modo blanco y negro) es decir pasarla a blanco y negro básico. Después suelo darle contraste a la foto y ganar información de las sombras que me hayan quedado negras y planas sin textura. más tarde. Es decir, voy jugando con los valores que aparecen en la imagen de abajo, Exposición, Contraste, Altas luces, Sombras, Blancos y Negros.
Posteriormente bajo hasta unos valores que hay para modificar la Mezcla de Blanco y negro. Alguno pensará ¿Si estás en ByN porque modificas esos valores de color? Muy sencillo, oscurecen o aclaran las zonas donde hay ese color que estemos modificando y eso nos da un control sobre las distintas zonas de la foto.
Más tarde, aunque es no lo hago siempre, si quiero darle un virado de color a la foto (es decir, tonos sepia, azulados, rojizos, etc...) Lo hago desde el Menú Dividir tonos en el cual, modifico los tonos e intensidad del virado tanto para altas luces como para sombras.
Finalmente juego con el enfoque y suelo añadir un viñeteo final a la toma.
Aquí os dejo un vídeo donde se muestra paso a paso otro ejemplo de procesado en ByN en Lightroom
Por supuesto, se pueden realizar infinitos ajustes más y por ejemplo añadir grano a la imagen para que parezca una foto más antigua. Pero esto es, a grandes rasgos, el flujo de trabajo que sigo a la hora de procesar una foto en ByN. Espero que os haya servido de ayuda.